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lunes, 8 de febrero de 2016

Hablar de Patrimonio en San Cristóbal

Hablar en San Cristóbal de Patrimonio es algo bastante amplio. Por tanto, abordarlo lleva a considerarlo, en primer lugar, desde la noción de cultura, que tambíen es amplia y compleja. La cultura se puede entender aquí como la expresión de la interrelación entre territorio y memoria, incluyendo todo lo producido por una comunidad, lo que está por producirse y lo que se producirá. Es decir, las expresiones tangibles o materiales y las expresiones intangibles (formas de expresión y creatividad de los grupos). 

Es decir, la noción de patrimonio no es algo armónico y sin contradicciones. Pero ¿qué entendemos por patrimonio? Una primera respuesta puede estar relacionadea con las posesiones más valiosas, a lo que hemos heredado de los padres o los abuelos, o a los objetos que tienen algún valor sentimental (por ejemplo, fotografías). Pero el patrimonio hace referencia a los bienes comunes que posee un grupo social o una colectividad. Dentro de esta concepción se consideran los valores, hábitos, costumbres, los bienes inmateriales y materiales, y los bienes muebles e inmuebles. 

En este sentido se puede afirmar que el patrimonio tiene que ver con lo heredado en la cultura de un determinado grupo social, a través de múltiples formas de comunicación. San Cristóbal cuenta con una gran riqueza patrimonial ambiental: Cerros Orientales, Parque Entre Nubes, Río Fucha. Como patrimonio inmueble encontramos: El Instituto Nacional de Ciegos, la Iglesia de San Cristóbal, Villa Eneida, la Imprenta Nacional, la Alcaldía Local de San Cristóbal, la Clínica San Rafael, el Colegio Isaac Newton, el Hospital Materno Infantil, la Unidad de Vivienda Jesús María Marulanda, el Hospital Universitario La Samaritana, la Parroquia del Divino Niño del 20 de Julio, la sede b del Colegio José Félix Restrepo (antigua concentración escolar Santa Ana); y otros bienes que aún no han sido declarados oficialmente como patrimonio cultural. Como referentes de patrimonio intangible tenemos, entre otros, los eventos culturales y artísticos como el Carnaval Soloriental, el Festival del Viento y las Cometas, la Semana del Maíz, Festival de la Alegría, Festival Suroriental por la Cultura Popular; igualmente: las historias y memorias, el viento. Así como otros que hemos heredado y son recursos culturales que nos pertenecen e identifican, sobre los caules tenemos responsabilidad en torno a su conservación y valoración. 

Sobre los referentes de patrimonio local han pesado unas visiones mercantilistas, es decir, aquellas que ven la necesidad de sacar ganancia, como sucede con el turismo, donse se busca sacar provecho económico de la conservación del patrimonio, pero no se ve más allá. Se propone a cambio de esta visión, seguir un paradigma participacionista, es decir, aque que concibe "el patrimonio como el producto de la participación e intervención de los grupos sociales involucrados e interesados", (García Canclini, 199; 23-24). Entonces, asumir el patrimonio local implica asumir la historia de los grupos y sujetos que la construyen. De tal modo que en la localidad de San Cristóbal no se puede desconocer el hecho de que ella misma fue hecha, en buena medida, por campesinos migrantes y por obreros que llegaron a esta ciudad. 



RETOS PARA NUESTRO PATRIMONIO

  1. La localidad de San Cristóbal carece de un inventario riguroso sobre el patrimonio que posee, de un estado del arte al respecto. Urge realizar ese inventario a fin de reconocer nuestro patrimonio, protegerlo y darlo a conocer. Este inventario del patrimonio cultural debe contener una historia del territorio, del surgimiento de sus barrios, sus luchas sociales, el patrimonio arquitectónico, sus construcciones religiosas, sus escenarios deportivos, los monumentos, las leyendas, las fiestas y eventos culturales, las personas y organizaciones quienes con su trabajo aportan y luchan por la localidad. 
  2. Queda abierto entonces el debate para ampliar la visión del patrimonio cultural local y su defensa, defensa que pasa por visiones colectivas y participativas, y no tanto desde lo que definen y manejan las instituciones, sino desde la construcción de memoria y territorio. 
  3. Instaurar la cátedra de patrimonio en los diferentes establecimientos educativos locales, al igual que los recorridos territoriales con un gran sentido que permitan generar identidad local. 
  4. Crear condiciones materiales y organizativas para garantizar la continuidad de la revista "Otenado Territorio" y el Centro de Información y Documentación Sociocultural, Artístico y de Patrimonio.  
Puede afirmarse que por primera vez el patrimonio local tiene participación en el Consejo Local de Arte, Cultura y Patrimonio "CLACP", en San Cristóbal a partir del 2.010. La participación de este sector encuentra sus desarrollos a través del decreto 455 de octubre de 2009 en las localidades, cuando se habla de un sistema local de arte, cultura y patrimonio. Se estima necesario e impostergable profundizar conceptualmente los referentes de patrimonio cultural de la Localidad de San Cristóbal, a través de la investigación y de procesos formativos, donde los jóvenes y las organizaciones en sus prácticas sociales plasman visiones más integrales, respecto de tan importante referente como es el patrimonio cultural. 
Luz Dary Bueno Carvajal. Fundación Pepaso
Escrito en el año 2011.

sábado, 3 de octubre de 2015

El Parque Entre Nubes. Referente de Patrimonio Local.

Por: Luz Dary Bueno Carvajal. 

El Parque Entre Nubes es el resultado, desde 1988, de la gestión que adelantaron comunidades y organizaciones locales, entre ellas, la Fundación Pepaso, el Programa de Educación para Adultos del Suroriente, la Asociación de Vecinos Solidarios AVESOL, la Promotora Cultural del Suroriente y su revista El Tizón, el Grupo Popular Amistad y su periódico El Vecino y la Central Nacional Provivienda. Estas organizaciones convergieron en la elaboración del Primer Plan de Desarrollo de la Zona 4 desde la óptica de las comunidades, cuando todavía no se habían decretado los territorios que hoy conocemos como localidades. 

Dicho plan sirvió de base para el Plan de Desarrollo Local, formulado entre 1.992 y 1.995 por la Junta Administradora Local; resultado de la gestión adelantada por comunidades y organizaciones, se logró la voluntad política de varias autoridades locales, distritales y nacionales que incidieron para que el Parque Entre Nubes quedara contemplado en los planes, programas y proyectos locales y distritales. 

Dentro del diagnóstico que se trabajó en 1.988, y ante la necesidad de brindar soluciones a problemas relacionados con salud, educación, cultura, comunicación, servicios públicos, descontaminación de quebradas y freno a la urbanización; se definió que lo más importante era trabajar el proyecto Parque Natural del Suroriente.

A partir de ese momento la iniciativa adoptó nombres como "Proyecto Parque Metropolitano" y "Parque de Juan Rey". En 1.991 se decidió llamarlo Parque Entre Nubes, obedeciendo a las características físicas de la zona, pues en ella es fácil observar el manto de neblina natural y nubes de la industria extractiva que se extiende entre los cerros. 

El Parque Entre Nubes es un sueño colectivo hecho realidad. El objetivo era parar la afectación de una parte del sistema orográfico de Bogotá, comprendido por los cerros de Juan Rey, Guacamayas y Cuchilla del Gavilán, así como la conservación de una gran zona verde como pulmón para la ciudad, manteniendo su riqueza de flora, fauna y fuentes hidrográficas. Inicialmente el proyecto planteaba una zona de 1.200 hectáreas entre las localidades de Usme, Rafel Uribe y San Cristóbal, pero debido a los procesos acelerados de urbanización del suroriente bogotano, donde predominó más la necesidad habitacional que la necesidad socioambiental, se convirtieron en 627 hectáreas. 


Revista Oteando Territorio. Publicación, ya extinta, de la
que fue extraído este artículo. Para ver la edición completa
click aquí

En sus inicios el parque estaba dividido en tres zonas: por un lado comprendía un sistema montañoso que por sus características especiales, conserva algunas especies nativas de bosque y plantas como los encenillos, alisos, siete cueros, laurel, guardarocíos, vira vira, musgos, etc. Este ambiente sui géneris ha permitido la convivencia de especies animales que cohabitan en el lugar, y de muchas aves que emigran de los Llanos Orientales y que han encontrado en estas zonas un punto importante de permanencia. 

Dentro de esta fauna sobresalen lagartijas, ranas y aves como la mirla negra, la tingua de los páramos, golondrinas, gorriones, palomas torcaces, azulejos y el colibrí, que se tomó como imagen simbólica del parque. 

Por otro lado se encuentra la zona de parque recreativo, en el cual se realizaron propuestas como los parques recreativos y las pista de ciclocross, que servían de protección y entrada a la reserva. Ejemplo de ello son el Mirador de Juan Rey y el Aula Ambiental. 

Finalmente están las zonas de uso institucional o áreas de borde del parque. Corresponden a todos los terrenos que rodean el parque en las localidades de Usme, Rafael Uribe y San Cristóbal. Dicha área es la que presenta mayores problemáticas, como la proliferación de canteras, fábricas de ladrillos y urbanización ilegal, la cual continúa siendo la principal amenaza. 

La Asociación por el Desarrollo Comunitario de la Zona Cuarta

La Asociación por el Desarrollo Comunitario Zona 4a, surge como fruto del Plan de Desarrollo, constituida por representantes de organizaciones de la localidad y ciudadanos independientes que consideraron fundamental la implementación de una estrategia de comunicación que permitiera la socialización y el debate de temas pertinentes para la Localidad de San Cristóbal. 

Producto de este trabajo surge el periódico Zona 4, que se detuvo en su quinta edición por falta de recursos financieros, pues estos provenían de los mismos habitantes, que a su vez eran los corresponsales. También se produjeron el video Parque Entre Nubes, boletines, cartillas de formación que tratan temas de gestión ambiental comunitaria, y de las cuales se publicaron tres series de módulos de trabajo. También hubo una serie de trabajos murales realizados por grupos de jóvenes locales. 

Otras acciones implementadas por la Asociación Zona 4a.

Gestión técnica: buscaba conocer los diferentes planes, programas y proyectos que se tenían para la localidad en las diferentes entidades distritales como Planeación, Catastro, DAMA (hoy Secretaría Distrital de Medio Ambiente), Acueducto, entre otras. 

Gestión social: procuraba un acercamiento con escuelas, colegios, organizaciones comunitarias, grupos juveniles, ecológicos, madres comunitarias y juntas de acción comunal, para conocer sus planes y la relación con el Parque Entre Nubes. 

Gestión educativa: se efectuó un plan de formación, que comprendió la elaboración participativa de tres módulos y su implementación para escuelas y colegios y la inclusión del Parque Entre Nubes en el PEI (Proyecto Educativo Institucional) y los PRAES (Programas Ambientales Escolares). 

Gestión de investigación: se elaboró un diagnóstico a partir de los ejes ambientales (quebradas, suelo, aire y población en bordes de parque), lo cual termina en un plan de manejo que se implementa en las zonas borde del parque. 

El Parque Entre Nubes se convierte, de este modo, en patrimonio de la Localidad de San Cristóbal y, por qué no decirlo, de la ciudad de Bogotá, no sólo por su historia y por ser patrimonio natural que identifica a muchos actores locales e interlocales en la materialización de este sueño, sino también por ser un proyecto que se ha construido desde el suroriente de la ciudad, donde concluyeron diferentes dinámicas sociales y actividades que permitieron generar identidad con el territorio Entre Nubes. 


Parque Entre Nubes, referente cultural y patrimonial

Algunos aspectos por los que el parque es referente cultural y patrimonial son La piedra del amor, famosa por su gran tamaño y los cientos de mensajes de amor de las parejas que la visitan, los tres encenillos (que en realidad son cuatro eucaliptos) que se encuentran sobre el filo del Cerro de Juan Rey y se pueden observar claramente desde el centro de la ciudad. 

Otros espacios que, igual que los anteriores, están cargados de significado y en los cuales se han concentrado creencias y mitos populares del sector, son: el patio de las brujas, un borde del parque, muy verde, con gran variedad de árboles, donde viven las lagartijas. Otro lugar "encantado" es el que contiene las piedras embrujadas, rincón tenebroso donde se cuenta que unas jóvenes fueron poseídas por maléficos espíritus que las hacían hablar en idioma desconocido a tal punto que debieron someterse a un exorcismo. Estas historias hacen parte del conocimiento popular de la colectividad local. 

Otro referente del Parque Entre Nubes tiene que ver con la memoria que muchas familias evocan en torno a los paseos de olla, paseos para bañarse en la Quebrada de la Nutria. También se recuerda que en los veranos prolongados era obligatorio recoger agua de las quebradas y lavar la ropa en ellas. 

Resignificar el territorio con el tejido social hilado en estas experiencias, posibilitó pensar colectivamente y darle sentido a una parte de los cerros que tutelan la localidad de San Cristóbal. 

Los colegios, Juntas de Acción Comunal, grupos juveniles, organizaciones de mujeres, madres comunitarias y otras organizaciones sociales generaron tal identidad con el parque, que múltiples han sido las acciones pro-parque realizadas desde las comunidades y organizaciones del suroriente, que pensaron, imaginaron y soñaron un Parque Entre Nubes, conformando, incluso, el Club Amigos del Parque Entre Nubes. 

Como resultado del proceso organizativo de las tres localidades, el Parque gana el reconocimiento jurídico en el Acuerdo 02 de 1997, logrado a través de viabilización política por parte de la Corporación Parque Entre Nubes, integrada por ocho organizaciones de las localidades de San Cristóbal, Usme y Rafael Uribe Uribe. En este acuerdo los terrenos del parque se consideran como zona de reserva, y comprende los cerros Guacamayas, Juan Rey y cuchilla El Gavilán. 

También se da como prioritaria su incorporación a la ciudad y desde el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) se reconocen 627 hectáreas de los citados cerros como Parque Ecológico metropolitano Entre Nubes. Frente a este panorama, es necesario darle relevancia a la acción de los actores sociales, comunidades y organizaciones que promovieron la creación de esta reserva para el sur de la ciudad, y cuya importancia casi desaparece con la institucionalización del proceso y la expedición de las normas que rigen la constitución del área de reserva natural protegida. 

Hay que reconocer lo importante de este proceso comunitario de lucha por la definición legal de un territorio para el disfrute y bienestar de las comunidades, ya que esta es, quizás, una de las primeras experiencias donde verdaderamente la comunidad organizada genera e incide en la política pública de la ciudad. 

Es también gracias a este esfuerzo colectivo que el Parque Entre Nubes hoy es una realidad con inmensas posibilidades de desarrollo social y humano para el sur de Bogotá.